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Entre los muchos recuerdos de mi niñez tengo algunos muy intensos relacionados con el hecho de ir a regar con mi abuelo Pepe. Agua que provenía de la acequia de Churra la Vieja, que nace del cruce de la rueda de la Ñora y de la acequia mayor Ajufia, acequia (“acieca” en murciano) que a su vez se origina en el azud de la Contraparada.

Abrir el portillo y ver entrar el agua por la reguera hasta el bancal, y observar al mismo tiempo saltar a grillos, saltamontes, arañas y otros insectos que placían gustosamente antes de sentir la inundación…  era, y sigue siendo, un espectáculo primitivo y entrañable. Y percibir como salían las burbujas de aire de la tierra, e incluso sentir como las plantas y árboles nutrían sus raíces con la ansiada agua, y admirar como esas sensaciones se trasladaban rápidamente hacia las hojas, las flores y los propios arboles era fascinante. Aún hoy me emociono al recordarlo.

Más tarde, en mi época de estudiante de economía y empresa,  comprendí que las tierras de regadío eran mucho más productivas que las de secano por su mayor capacidad de asegurar la estabilidad de los ingresos a los agricultores. Estas tierras eran mas rentables porque se había invertido en pantanos, norias y azuds, también en acequias, brazales, y en meranchos y en ventanas de riego. Estas actuaciones supusieron una enorme inversión de tiempo, dinero y conocimiento. Eran personas sabias, arriesgadas y generosas.

Sorprende ver que lo que pretendían nuestros antepasados era lo mismo que buscamos hoy en día: “mejorar la vida de los murcianos”. De hecho, los que no hicieron esas inversiones, hoy siguen dependiendo de la incertidumbre del agua de lluvia para cultivar. Toda la energía y el conocimiento que desplegaron entonces aquellos ciudadanos para hacer estas enormes construcciones, trataba de responder a preguntas sencillas: ¿Cómo trabajamos juntos para el progreso?, ¿Qué queremos hacer para mejorar la vida de la gente? ¿Qué podemos hacer relevante para el futuro de nuestros hijos?

Entre la implantación de aquellas tecnologías y nuestros días han pasado más de 2000 años. Hoy ya no hablamos de tablachos o azarbes, sino de digitalización, economía colaborativa, innovación, open innovation, economía circular, sostenibilidad,  metaverso, robótica,   sostenibilidad, ehealth, blockchain, 5G, IoT o cloudcomputing. Pero, lo cierto es que, la esencia sigue siendo la misma.

Los conceptos y las tecnologías son diferentes pero la situación es idéntica: se necesitan personas arriesgadas que implementen estos proyectos. Proyectos para los que se hacen indispensables dos requisitos: un alto contenido de conocimiento y un elevado grado de colaboración entre todos los actores (la sociedad no está tan jerarquizada como en la época de los cartagineses y romanos), para  que al ejecutarse se logre, realmente, mejorar  la vida de nuestros descendientes.

Desde un punto de vista científico hay teorías académicas que pretenden aumentar la calidad de vida de las sociedades a partir de la colaboración con los tres principales agentes de desarrollo, a saber: las EMPRESAS (elementos básicos de transformación económica  que permiten mejorar la calidad de vida de los usuarios, consumidores, inversores y empleados a través de los productos y servicios que elaboran), las UNIVERSIDADES (organizaciones y centros de investigación capaces de generar nuevo conocimiento científico y tecnológico y con el que la sociedad se nutre para resolver sus problemas), y el GOBIERNO (entendido como la forma en que las AAPP gestionan sus ámbitos de actuación pública a nivel local, autonómico, nacional e internacional para mejorar la vida de los ciudadanos).

Para la implementación de estas teorías en la Región de Murcia, hace ya más de tres años que un grupo de empresarios, profesores, científicos, inversores y servidores públicos decidimos unirnos y dedicar parte de nuestro tiempo libre a conformar un proyecto que llamamos ECOSISTEMA DE INNOVACION DE LA REGION DE MURCIA (EMURI).

Desde entonces, hemos realizado un conjunto de actuaciones de muy diverso tipo con el propósito de hacer ver a todos los actores que debemos invertir mucho más en las acequias y regueras del siglo XXI. Concretamente, queremos que en 2030 Murcia invierta el 2,1% de su PIB en I+D.

El equipo detrás del EMURI está formado por profesionales de los tres ámbitos mencionados, el académico, el empresarial y el político. Son: Antonio Sanz de la Morena, Antonio F. Skarmeta Gómez, Domingo García Pérez de Lema, Estrella Núñez Delicado, Francisco Martínez Asensio, Félix J. García Clemente, Pedro Núñez del Castillo, Juan F. Abad Navarro, Miguel Hernández Espallardo, José A. López Yepes, Francisco José Molina Castillo, Miguel A. García López, Alfonso Corbalán García, Juan S. Castejón Garrido, Antonio Duréndez Gómez-Guillamón, Luis Tejada Portero, Miguel A. Garaulet Rodríguez, Daniel Espinosa Sáez, Antonio J. Briones Peñalver y Pedro Antonio Martínez Valiente. Asimismo está, en representación de la CARM, María Isabel Fortea Gorbe. Y aunque ya no están, también contribuyeron en su momento Miguel Martín Fernández y Antonio Bernárdez.


Además, EMURI cuenta con 16 EMPRESAS PATRONAS que participan en el proyecto, contribuyendo no solo económicamente sino con un apoyo profesional de un indudable valor. Estas empresas son: AMC Natural Drinks, Andamur, Cajamar, El Dulze, FECOAM, Grupo Fuertes, Hidroconta, Makito, Marnys, Murtrafic, Orenes Grupo, Portavoz, Primafrio, Postres Reina, Symborg y Vocali.

Sin duda, hoy somos muchos más de los que comenzamos esta andadura en 2018, pero aún no estamos todos. Necesitamos que más agentes sociales se impliquen con este gran proyecto que es colocar a la Región de Murcia en la parrilla de salida de una carrera que cada día resulta más compleja y competitiva. Como ya hicieran nuestros antepasados, estamos dispuestos a arriesgar para dejar un mejor legado a los que vienen detrás. En cierta manera, nos gusta pensar que también nosotros estamos contribuyendo en que la Región Murcia pueda ofrecer futuro a muchas generaciones más y que lo que hoy parece una locura, mañana será recordado como un acto visionario. Pero es un acto que necesitamos hacer juntos.

Por eso, si  apuestas por el cambio y la innovación, te invitamos a que te sumes a este proyecto integrador, a que vivas la historia de forma activa en primera persona,  siendo protagonista y decidiendo cómo se escribe.

Tu aportación también hace futuro y el momento es ahora.

José Luis Munuera Alemán

Director EMURI

El periódico La Verdad también ha publicado el artículo. Puedes leerlo aquí:

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