España ocupa el puesto 28 de las 139 economías analizadas en el Índice Mundial de Innovación 2026, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Este estudio, que cada año examina la capacidad innovadora de los países, presta especial atención en esta edición al emprendimiento científico y a los desafíos que supone llevar los avances de la investigación al mercado.
Suiza vuelve a encabezar la clasificación mundial por decimosexto año consecutivo, seguida de Suecia y Estados Unidos. Entre los diez países mejor posicionados también figuran Corea del Sur, Singapur, Reino Unido, Países Bajos, Finlandia, Dinamarca y China.
Más allá de las posiciones de cada país, el informe aborda una de las grandes cuestiones que afronta actualmente la innovación: cómo conseguir que los descubrimientos científicos se conviertan en soluciones capaces de responder a las necesidades de la sociedad y las empresas.
En este contexto, la OMPI destaca el creciente protagonismo de las empresas de base científica, conocidas como deep tech, que aprovechan los avances en disciplinas como la física, la química, la biología o las matemáticas para desarrollar nuevas tecnologías. Según el estudio, desde el año 2000 se han financiado alrededor de 30.000 proyectos de este tipo en todo el mundo.
Sin embargo, convertir una investigación en un proyecto empresarial no siempre es sencillo. La falta de financiación, las dificultades para proteger los resultados científicos o la distancia que todavía existe entre el mundo académico y las empresas son algunos de los obstáculos que deben superarse. Por ello, el organismo internacional insiste en la necesidad de estrechar esta relación y facilitar que las ideas lleguen a convertirse en productos y servicios con aplicación real.
Acercar la investigación a las empresas, un reto para la Región de Murcia
Este escenario también plantea oportunidades para la Región de Murcia, donde la colaboración entre universidades y empresas resulta fundamental para aprovechar el conocimiento que se genera en el ámbito académico y trasladarlo a la actividad económica.
Precisamente, este es uno de los objetivos de la Cátedra Interuniversitaria de Innovación de la Región de Murcia (EMURI), que trabaja para acercar ambos ámbitos, favorecer el intercambio de experiencias y promover una mayor cultura innovadora entre las organizaciones de la comunidad.
Las conclusiones del informe ponen de manifiesto que disponer de capacidad científica es importante, pero no suficiente. También es necesario contar con empresas dispuestas a incorporar nuevos desarrollos, mecanismos que faciliten su financiación y espacios de colaboración que permitan aprovechar el talento investigador.
Fortalecer estos vínculos es uno de los retos que tiene por delante la Región de Murcia para seguir avanzando en innovación y conseguir que el conocimiento se traduzca en nuevas oportunidades para su tejido empresarial.



