Difusión

Los gastos corrientes están asociados al empleo de recursos relacionados con el funcionamiento cotidiano de la actividad de la empresa. Integran los gastos de personal y el consumo intermedio –energía, materias primas, seguridad, mantenimiento…–. Los gastos de capital (inversión) implican la adquisición o renovación de un activo fijo, con el fin de incrementar la capacidad productiva. En la Tabla 1 se ofrece la composición del gasto en I+D interna de las empresas murcianas en 2024. Resumidamente:

  • El montante de los gastos corrientes asciende a 222,4 millones de €, absorbiendo el 90,8% del total de la I+D interna empresarial. Se destina principalmente a las retribuciones del personal –investigadores (31,2%), técnicos y auxiliares (33,9%)–, suponiendo cerca de las dos terceras partes del total de gastos corrientes y de capital. El consumo intermedio se eleva a 63 millones, con un peso del 25,7%.
  • Por tanto, la cuota de los recursos orientados a la inversión se sitúa levemente por debajo del 10% y, en su mayor parte, están formados por equipos e instrumentos. Estos gastos son un flujo anual que no debe confundirse con el stock de capital, cuyo valor no está disponible, pero que con toda seguridad es muy superior.
  • La I+D externa empresarial supuso un gasto de 37,6 millones de €; una cuantía sensiblemente superior a la de la inversión. Se trata de la compra directa por una empresa de los resultados obtenidos en proyectos ejecutados por otras empresas, por un organismo público o por una institución de enseñanza superior, que serían los agentes que realizan la I+D interna. Obviamente, las dos cantidades no son aditivas, puesto que en el caso de que el ente contratado sea otra empresa, se registraría una doble contabilización en los recursos movilizados por el sector empresarial, lo que no es óbice para que sea de interés conocer su importe.

Así pues, la I+D interna regional se configura como una esfera trabajo-intensiva, en la que las remuneraciones salariales constituyen el capítulo más importante del gasto, con la singularidad de que incorpora capital humano con un alto grado de cualificación, ya que las retribuciones de los investigadores representan cerca de la tercera parte del total de recursos que a tal fin aplican las empresas.

En la I+D intervienen empresas, organismos públicos de investigación –CSIC, Instituto Español de Oceanografía…– e instituciones de enseñanza superior, en las que hay un claro predominio de las universidades, públicas y privadas. Estos tres sectores de ejecución de la I+D pueden realizar tres actividades. La investigación básica engloba trabajos teóricos o experimentales, cuyo objetivo es generar nuevos conocimientos, sin intención de que tengan una aplicación determinada. La investigación aplicada incluye tareas originales con los mismos fines cognitivos, pero dirigidos hacia objetivos prácticos específicos. El desarrollo experimental comprende las operaciones basadas en conocimientos derivados de la investigación y/o de la experiencia, que exploran las posibilidades de introducir nuevos procesos y productos o, simplemente, de mejorar los que ya existen. Las fronteras entre los tres conceptos son porosas, lo que no impide dar por sentado que, en general, los objetivos empresariales no priorizarán la investigación básica, donde la ausencia de un rendimiento económico en el corto o medio plazo recomienda la intervención de organismos e instituciones financiados con recursos públicos.

La Tabla 2 muestra la composición del gasto corriente en I+D interna de los tres sectores de ejecución, para que puedan apreciarse las especificidades empresariales con precisión. Para ello, se adoptan dos perspectivas complementarias. En la parte superior de la tabla figura la distribución del gasto total y de las áreas de la I+D por sectores: a) Actualmente, la mitad del gasto total (50,7%) compete a las empresas, algo más de un tercio (34,4%) es desarrollada por la enseñanza superior, cayendo la de los organismos públicos al 15%; b) En la investigación básica, la enseñanza superior concentra el 79,5% del gasto, situándose las cuotas de los otros dos agentes en torno al 10%; c) La mitad de la investigación aplicada corre a cargo de las empresas, casi un tercio corresponde a la enseñanza superior y, pese a su relativa modestia, constituye la principal participación de los organismos públicos en las tres actividades: d) El desarrollo experimental es feudo empresarial, al ejecutar el 83,7% del gasto, con una pequeña presencia de los organismos públicos y de la enseñanza superior.

En la parte inferior de la Tabla 2 se distribuye el gasto total y de los sectores de ejecución entre las tres actividades de la I+D: a) La investigación aplicada constituye el principal objetivo de la l+D interna total, con un peso del 58,5%, reduciéndose el correspondiente al desarrollo experimental a 23,3% y cayendo la investigación básica por debajo del 20%; b) La mayor parte del gasto empresarial se destina a la investigación aplicada (57,6%) (con un peso importante del desarrollo experimental (38,5%)); c) Los organismos públicos son el sector con mayor especialización en investigación aplicada, que acapara el 73,5% de su gasto; d) En la enseñanza superior, la investigación básica absorbe algo más del 40% de los fondos, por debajo de la aplicada (53,2%), pero a gran distancia de las cuotas correspondientes a los organismos públicos y a las empresas.

Noticias relacionadas