Difusión

Una innovación empresarial consiste en un producto o proceso de negocio nuevo o mejorado de forma significativa. Una innovación de producto es un bien o servicio que difiere de forma notoria de los existentes previamente en el mercado o, simplemente, en el seno de la empresa que ejecuta el cambio. Las innovaciones en los procesos de negocio afectan a cuatro grandes áreas funcionales: a) Producción de bienes y servicios; b) Sistemas de distribución y logísticos; c) Marketing y ventas; d) Sistemas de información y comunicación. Son innovadoras todas las empresas que realizan actividades de I+D −interna o externa− y las que implementan una transformación relevante en su gama de productos, o/y en las anteriores áreas funcionales de proceso sin recurrir a prácticas que se definen como I+D.   

El Gráfico 1 recoge la distribución del gasto en innovación y del PIB entre las CCAA españolas en 2024. El peso de la Comunidad de Madrid y, en muy inferior medida, de Cataluña es rotundo, dado que la participación de ambas en el gasto (59,8%) sobrepasa en 21 puntos a su aportación al PIB español. Asimismo, es destacable que la cuota vasca en el gasto de I+D sea muy superior a la que posee en el PIB, sucediendo todo lo contrario −y con mayor intensidad− en Andalucía. A inferior escala, la posición andaluza se reproduce en la Región de Murcia, donde la cuota en el PIB (2,7%) no está lejos de triplicar a la del gasto en I+D (1,0%). Esta insustancial cuota es el dato que hay que retener como verdaderamente relevador.

El Gráfico 2 muestra la fracción de empresas innovadoras en la muestra utilizada por el INE. Las diferencias interregionales se atenúan sensiblemente respecto al indicador anterior. La media nacional se sitúa en un 15,1%, dando lugar a un rango que va desde el mínimo balear (8,2%) al máximo vasco (22,7%), con un espectacular desplome de la C. Madrid, que pasa a ubicarse en el centro de la ordenación. El resultado murciano mejora ostensiblemente, al ocupar la 7ª plaza, con un nivel muy próximo (14,6%) al registro español.  Obviamente, los desajustes entre las dos ordenaciones anteriores se deben a las disparidades existentes en el gasto medio por empresa. Muy elevado en la C. Madrid por ser sede de buena parte de las grandes empresas españolas, pero con un entramado productivo regional muy distante del País Vasco en lo que se refiere a vocación innovadora. O en el caso de nuestra comunidad, un gasto medio muy exiguo, pero con la parte positiva de que una fracción relativamente amplia de las empresas tiene cierta experiencia innovadora.                

En efecto, el Gráfico 3 da cuenta de la intensidad innovadora, medida a través del cociente porcentual entre el gasto innovador y la cifra de negocios para tres conjuntos: Total muestral, Empresas innovadoras −con y sin I+D− y el formado solo por las Empresas con actividades de I+D. Lógicamente, ese cociente aumenta a medida que se reduce el número de empresas consideradas en el denominador. País Vasco lidera la ordenación en cuanto al total de empresas, pero es Castilla y León la que presenta los mayores niveles en los dos conglomerados restringidos. La Región de Murcia se sitúa en una posición rezagada, con dos rasgos resaltables: a) El gasto en innovación se limita al 0,5% de la cifra de negocios para el Total de empresas, en torno a la mitad del registro nacional y a la cuarta parte del País Vasco; b) Si calculamos el promedio de los tres registros de la intensidad, la Región de Murcia se encuentra en la 15ª posición de entre las 17 comunidades autónomas.

Desde hace más de un siglo, Schumpeter identificó a la innovación como la principal fuerza tractora del crecimiento económico en los países desarrollados, siendo una tesis ampliamente compartida en la actualidad, lo que nos guía para poder concluir que la precaria situación actual de la innovación en la Región de Murcia constituye un lastre que entorpece un mayor despliegue de su potencial de crecimiento.

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