EMURI. La opnión del experto. Foto recurso

La innovación es un concepto ligado al mundo empresarial acuñado, desde hace unas décadas, como propiedad de una sociedad moderna. Sin embargo, si somos capaces de mirarlo con los ojos de la biología, en realidad, la innovación es un término inherente a la propia vida y, sobre todo, a la supervivencia, equivalente, por qué no, al término “evolución”. La expresión “innovar o morir” podría ser el lema principal de las empresas que quieren sobrevivir en el circuito, y se ven obligadas a innovar para buscar nuevos productos o servicios demandados por una sociedad cambiante y cada vez más exigente.

Al igual que en la naturaleza compiten diferentes especies e individuos por colonizar un espacio o por sobrevivir ante situaciones adversas, la competencia en el mundo empresarial por colonizar un mercado o por adaptarse ante situaciones de crisis, es feroz a la vez que necesaria.

Se atribuye a Darwin, creador de la teoría de la Evolución la cita: “No es la especie más fuerte la que sobreviveni la más inteligente, sino la que más responde a los cambios”. Haciendo una similitud con el mundo empresarial podríamos decir que, ante una sociedad en cambio constante, no son las empresas más grandes las que sobreviven, ni las más fuertes económicamente hablando, sino las que responden a los cambios demandados por los consumidores con más agilidad y se adaptan a los avances de la tecnología.

Esta similitud la seguimos encontrando en la terminología utilizada en la naturaleza y en el mundo empresarial. El término ecosistema también ha sido acuñado por los expertos en innovación. En la naturaleza, llamamos ecosistema a una comunidad de seres vivos que habitan en un medio físico delimitado. Se trata de un conjunto de factores físicos y biológicos particulares de un medio ambiente concreto, que se interrelacionan entre sí y un cambio en uno de los eslabones puede tener consecuencias en otro eslabón diferente y, aparentemente lejano.

Al acuñar el término ecosistema para hablar de innovación, se adoptan las ventajas de los ecosistemas naturales de conexión, autorregulación, evolución y capacidad de adaptación al cambio. Se puede definir un ecosistema de innovación como un entorno físico o digital en el que se ubican diferentes organismos y funciones interrelacionados entre sí, y cuya finalidad es promover la innovación y el desarrollo económico de un territorio.

El Ecosistema de innovación de la Región de Murcia (EMURI) está formado por la sociedad, las empresas, los centros de I+D+i (universidades, centros tecnológicos y centros de investigación), los gestores y administradores públicos y los agentes financiadores privados. Al igual que en la naturaleza, para que este ecosistema funcione correctamente es imprescindible conseguir una adecuada interacción entre todos los agentes que lo componen. Si alguno de ellos no está suficientemente bien representado o no se relaciona correctamente y de forma complementaria con el resto de las agentes, tendrá consecuencias graves en otro eslabón, aparentemente lejano, y hacer que la inversión de fondos en innovación por parte de los gestores y agentes financiadores no tenga el efecto deseado como es el crecimiento empresarial, la creación de empleo y, en definitiva, el beneficio de la sociedad.

En este sentido me gustaría resaltar el importante papel que juegan las universidades regionales en nuestro ecosistema de innovación, siempre que seamos capaces de integrarlas correctamente con el resto de los agentes y hacer que el conocimiento creado fluya a la sociedad y al tejido productivo de forma eficaz y eficiente. Y en ello estamos, desde la Cátedra Interuniversitaria Ecosistema Murcia Innova (EMURI), trabajamos para identificar y mejorar esas interacciones que no fluyen de forma correcta entre los agentes del sistema, y hacen que las universidades no tengan acceso a las necesidades del tejido productivo y las empresas no vean en las universidades a su principal socio estratégico para innovar.

En la naturaleza el cortoplacismo y la resistencia al cambio nunca son buenos compañeros de viaje. Y es seguro que la Región de Murcia evolucionará, al igual que lo hace la naturaleza, haciendo autocrítica, creando estrategias a largo plazo, e innovando en gestión, procesos y productos para responder eficazmente a los cambios demandados. Entre todos podemos hacerlo, creceremos más y mejor y podremos adaptarnos a los nuevos tiempos de forma continua, con lo que el nivel de vida de los murcianos se verá recompensado.

Estrella Núñez Delicado

Catedrática de Bioquímica UCAM

Subdirectora de EMURI

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