
Cuando alguien piensa en innovación en el sector fitness, suele imaginar una pantalla táctil gigante, luces de neón que cambian de color con la intensidad o en más dispositivos tecnológicos. Sin embargo, después de trabajar en este sector he aprendido que las novedades que realmente transforman el mercado casi nunca son las más llamativas, sino las que consiguen que entrenar sea cada vez más accesible para millones de personas.
El Informe Anual del Sector Fitness en España 2025 liderado por la Fundación España Activa, afirma que tres de cada cinco españoles practican algún tipo de deporte. El crecimiento de la industria del fitness está lejos de llegar a su máximo nivel. Puede parecer que es un sector con demanda casi infinita (cada vez surgen más modalidades y disciplinas de entrenamiento), en el que cualquier operador puede subirse a la ola y aumentar su cifra de negocios solo porque el pastel está creciendo continuamente. Lo cierto es que los gimnasios encuentran muchos problemas para mantener la rentabilidad y reducir el coste de adquisición de clientes (solo el 31% de los gimnasios en España son grandes cadenas). La pregunta que se hacen es: “¿Si la industria del fitness no para de crecer, por qué no gano más dinero?”
La competencia crece al mismo ritmo que la demanda y la diferenciación se convierte en algo indispensable para no morir compitiendo con precios bajos. Aquí encontramos el problema de fondo: “¿Cómo puedo ser mejor que el gimnasio de enfrente? ¿Debo ofrecer a mis abonados máquinas más grandes, caras y futuristas?”
En mi empresa tenemos claro que para aportar valor real a nuestros clientes nuestra misión es crear espacios diferentes, donde la gente disfrute entrenando. La innovación tiene un papel fundamental, ya que es el motor de todos nuestros procedimientos y decisiones estratégicas, pero no solo es una innovación centrada en el análisis de gráficas, estudios o artículos. El proceso de innovación comienza en la escucha activa del cliente final, los verdaderos socios del gimnasio. Y esa escucha no se produce desde la lejanía de la oficina leyendo reseñas y comentarios, sino que tiene lugar en la calle, en cada barrio, entre el estruendo de las pesas y el ambiente húmedo y sobrecargado que emana en cada gimnasio. En ese contexto es donde encontramos los problemas que de verdad afronta un responsable de un centro deportivo:
“Gasto miles de euros al mes en limpieza. No hay otra forma de evitar los malos olores”
“No puedo cobrar a mis socios más de 30€. No creo que estén dispuestos a pagarlo”
“La gente no quiere hacer cola para usar una máquina, pero no me queda espacio en el local”
“A veces, no sé qué hacer para evitar que un socio se dé de baja”
Ejemplos como los anteriores exigen soluciones adaptadas para cada centro deportivo. La problemática del día a día nos hace aprender y mejorar nuestras soluciones y servicios, nos hace invertir en innovación para desarrollar productos que resuelvan esos problemas. Por eso desarrollamos un nuevo suelo de goma, patentado junto con la UCAM y certificado por SGS, capaz de absorber el impacto de cargas pesadas y evitar la acumulación de humedad gracias a su sistema de drenaje, lo que permite además una rápida limpieza del suelo. También necesitamos de la innovación para desarrollar máquinas más estilizadas, con menor huella (tamaño) de superficie, para lograr el mayor número de máquinas posible, sin perder la imagen visual del espacio. La innovación es necesaria para diseñar equipamiento con conectividad a aplicaciones fitness, pantallas táctiles y acceso a plataformas de streaming, sin disparar el coste de producción. Es necesario innovar para ofrecer servicios y métodos de entrenamiento que aumenten la disposición a pagar y se perciban como un plus, no como un gasto, como es el caso del Booty Area, donde las mujeres pueden entrenar glúteos y tren inferior en un espacio delimitado y diseñado para fomentar la grabación de contenido para redes sociales. También en elaborar planos 3D para visualizar el proyecto deportivo antes de poner un euro y evitar así costes adicionales por mala planificación. Porque si el cliente gana, nosotros con él.
Y es en el mismo gimnasio donde ocurre todo: la captación de necesidades, el contraste de opiniones o el testeo de nuevos servicios/productos. La clave para crear gimnasios rentables es diseñar soluciones innovadoras y basadas en nuevas formas de resolver problemas reales.
No se pueden diseñar soluciones innovadoras si el equipo comercial, marketing, producto, logística y atención al cliente no conocen profundamente el producto y el mercado, y además no tienen una comunicación humana y directa con el personal del gimnasio. La innovación no surge de forma aislada, necesita ecosistemas donde compartir conocimiento, contrastar experiencias y generar nuevas oportunidades de colaboración. En este sentido, iniciativas como EMURI están contribuyendo a fortalecer la cultura innovadora del tejido empresarial de la Región de Murcia, favoreciendo que las buenas ideas encuentren el entorno adecuado para desarrollarse.
Y con diseñar soluciones innovadoras no me refiero a acumular mejoras técnicas o tecnológicas en los productos. Me refiero a resolver los problemas cotidianos que hacen que una persona quiera pagar más por disfrutar más entrenando, logrando así ser fiel prescriptor de su centro deportivo. Y esto solo es posible si eres diferente y mejor que tus competidores.
El producto es la consecuencia del servicio, y el servicio innovador genera riqueza, y además, felicidad.
Ezequiel Mele
Marketing Manager de Bodytone International Sport






