La competitividad empresarial está íntimamente asociada al progreso tecnológico que puede revestir distintas formas, destacando entre todas ellas la digitalización, es decir, la aplicación de las TIC a todos los ámbitos de la gestión para la consecución de objetivos vitales: optimización de recursos, aumento de la productividad, incrementar la satisfacción de los clientes, ganar cuota de mercado, mejorar el suministro de bienes de capital e inputs corrientes por parte de los proveedores… Por tanto, hoy en día es de general aceptación que la digitalización se ha convertido en el reto más importante que debe afrontar y resolver una empresa innovadora. La transformación digital de las empresas debe ser integral, no puntual, es decir, ha de afectar a todas las áreas de la gestión, sin que pueda quedar reducida a una de ellas. Digitalizar una empresa implica un cambio sistémico del modelo de negocio, puesto que altera sustancialmente sus relaciones con proveedores, clientes y trabajadores.

Por todo lo anterior, es ineludible examinar la estructura del gasto empresarial en TIC. En esta entrega, se hará atendiendo a sus distintos capítulos y en función de tres sectores económicos. Los capítulos de gasto son cuatro: a) Los activos físicos (hardware); b) Las aplicaciones intangibles que maximizan el rendimiento de los activos anteriores (software); c) Servicios TIC, es decir, los pagos a proveedores por telecomunicaciones, asistencia técnica, mantenimiento…; d) Seguridad TIC, que integra el coste de las medidas adoptadas para la protección de los datos utilizados por la empresa.

Por sectores económicos, hay información sobre la Industria, la Construcción y los Servicios. Desde una perspectiva regional, cabe echar en falta datos sobre las actividades primarias (agricultura, ganadería, silvicultura y pesca). En particular, es presumible que el gasto en TIC de las empresas agrarias murcianas con 10 o más empleados alcance una cuantía destacada en el contexto español, puesto que la digitalización de los procesos productivos es habitual en diversas facetas de lo que se conoce como agricultura de precisión: geolocalización de parcelas, agua de riego, fertilizantes, fitosanitarios, trazabilidad…

El gráfico anterior proporciona el reparto del gasto en 2021 de las empresas ≥ 10 empleados, tanto en la Región de Murcia como en España. Por capítulos: a) Los pesos del software y de la seguridad TIC son muy similares en las dos economías, situándose cerca del 30% el primero y en torno al 8% la segunda; b) En la comunidad, el gasto en hardware equivale a la tercera parte del total del gasto, sensiblemente por encima de la media nacional; c) Por tanto, en los servicios TIC provistos por terceros la situación se invierte, siendo la partida de mayor relevancia en España con un 40%, mientras que en la región su participación (30%) se iguala con la del software.

Ese mismo gráfico refleja una diáfana preponderancia del sector Servicios, sobre todo en España, donde absorbe las tres cuartas partes del gasto TIC de las empresas ≥ 10 empleados, frente a algo menos de los dos tercios en la Región de Murcia. Dado que el peso de la Construcción es, en las dos economías, irrelevante, otra de las particularidades del gasto empresarial regional en TIC es la aportación de la Industria, que se emplaza en un tercio, cifra que rebasa claramente al promedio español, que resulta ser inferior a un cuarto.

La tabla adjunta cruza las dos variables anteriores: tipo de gasto y sector económico. Los resultados pueden quedar sintetizados de la siguiente forma:

  • El mayor peso de la Industria en el gasto TIC de las empresas regionales se asienta principalmente en el software, apartado en el que la contribución industrial está muy cerca de la mitad del gasto realizado por el total de las empresas regionales en este capítulo. Por el contrario, en España la aportación del sector industrial al gasto en software ni tan siquiera supone la cuarta parte del total correspondiente.
  • Las cuotas de la Construcción son testimoniales en los cuatro capítulos de gasto, tanto en la comunidad como a nivel nacional.
  • El predominio del sector Servicios es meridiano en el conjunto nacional en los cuatro capítulos. En la Región de Murcia, ese protagonismo de las actividades terciarias disminuye sensiblemente en software, lo que no es óbice para que su contribución se aproxime a la mitad del gasto total.

En suma, los dos rasgos distintivos del gasto en TIC por parte de las empresas regionales en el contexto nacional son dos: por capítulos, una cuota significativamente superior del hardware en el gasto total y, por sectores económicos, un peso considerablemente mayor de las actividades industriales.

Las TIC son el conjunto de herramientas cuyo fin es la recogida, el almacenamiento, el procesamiento y la transmisión de la información. Incluyen tanto material tangible (hardware) –equipos, terminales, redes…– como las aplicaciones funcionales (software) que propician el uso eficiente de los bienes físicos anteriores. En los últimos lustros, el impacto de las TIC ha sido tan rápido como intenso y, hoy en día, se ha generalizado su uso por parte de los hogares, las empresas y las administraciones públicas, dando lugar a lo que se llama la sociedad de la información. Una empresa que no se comporte de forma proactiva y tome las decisiones pertinentes en este contexto se enfrenta a embarazosas dificultades en diferentes ámbitos, lo que puede provocar nocivos efectos, entre los que sobresale la pérdida de competitividad.

El INE, en el marco de la coordinación del EUROSTAT, viene publicando en los últimos años, la Encuesta sobre el uso de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones y del Comercio Electrónico en las Empresas (ETICCE). Resulta necesario aclarar que esta operación estadística no cubre a todas las empresas, sino a las que encuadran su actividad principal en la inmensa mayoría de las actividades industriales, el total del sector de la construcción y una importante fracción de los servicios privados. Así pues, queda excluido el conjunto del sector primario (Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca).

El gasto empresarial en TIC para el conjunto de España, por parte de las empresas con ≥ 10 empleados, se elevó a 14.398 millones de € en 2021. En primer lugar, resulta de interés examinar el reparto territorial de la inversión nacional en dichas tecnologías. Así, el gráfico 1 proporciona su distribución entre las CCAA, resultando patente la hegemonía de Madrid, cuyo peso en el total nacional se acerca al 60% del gasto realizado, lo que se debe a múltiples razones, entre las que cabe subrayar el efecto sede, es decir, el hecho de ser el domicilio social de una notable proporción de las grandes empresas españolas. Cataluña, a gran distancia, ocupa la segunda posición, seguida por País Vasco, Comunidad Valenciana y Andalucía. Con pesos muy desiguales, estas cinco regiones absorben conjuntamente el 90% del gasto nacional, dejando una exigua porción para las restantes, cuya contribución es en algunos casos imperceptible en ese gráfico 1. La Región de Murcia –con un gasto de 97,3 millones de €– tan solo aportó el 0,68% de los recursos destinados por las empresas españolas a inversión en TIC, ubicándose en la plaza 13ª, por delante de cuatro comunidades: Castilla-La Mancha, Cantabria, Extremadura y La Rioja.

Sin embargo, la intensidad del esfuerzo debe ser cuantificada en función de la dimensión económica de las diferentes regiones, es decir, en términos de PIB, tal como se recoge en el gráfico 2. El resultado alcanzado por este indicador es, salvo en Madrid, reducido, pero es útil para una comparación interregional. Ese esfuerzo es uno de los más significativos factores de la estrategia competitiva de nuestras empresas. Pues bien, el gasto empresarial en TIC equivalió al 1,19% del PIB español en 2021. Madrid vuelve a encabezar la clasificación de forma destacada, con un esfuerzo (3,51%) que triplica la media española. El diferencial favorable a Madrid respecto al resto de autonomías es tan grande que solo el País Vasco rebasa, por muy escaso margen, el promedio nacional. Las tres comunidades siguientes son Cataluña, Navarra y Comunidad Valenciana. En la parte inferior de la distribución se encuentran Andalucía, La Rioja, Castilla y León, Castilla-La Mancha y, por último, Extremadura, que marca el mínimo con un 0,17%.

El gasto de las empresas de la Región de Murcia supuso el 0,30% de su PIB en 2021, lo que nos sitúa en el puesto 11º, entre Canarias y Cantabria. Expuesto el marco general, en próximas entregas profundizaremos en los principales factores relacionados con la inversión de las empresas regionales en TIC, como uso de ordenadores, internet, personal especializado, medios sociales, análisis big data, inteligencia artificial y seguridad. Todas ellas actuaciones relacionadas con la innovación y la digitalización, muy necesarias para que las empresas regionales se adapten al nuevo escenario competitivo global de la sociedad de la información.

Las manufacturas –que constituyen el grueso del sector industrial– son el grupo de actividades con mayor capacidad para captar el progreso tecnológico que, además, transmiten al conjunto del tejido productivo a través de los bienes corrientes y de capital que generan y son utilizados por el resto de las ramas. Lógicamente, el esfuerzo tecnológico –al que se suele aproximar mediante la ratio Gastos I+D/Valor Añadido Bruto– se reparte de forma muy desigual dentro de las manufacturas. A tal respecto, una clasificación tripartita ha obtenido un amplio consenso. Cataloga las manufacturas en tres categorías de acuerdo con su contenido tecnológico, en orden decreciente: a) Avanzadas, como Aeroespacial, Farmacia o Productos informáticos, electrónicos y ópticos; b) Intermedias, como Química, Caucho y plásticos o Material de transporte; c) Tradicionales, como Alimentación y bebidas, Madera y muebles o Textil y confección.

Tal categorización goza de una gran robustez porque, a medida que va ascendiendo el contenido tecnológico, se ha demostrado que, entre otros hechos, la calidad del capital humano es mayor; la productividad es más elevada y, por tanto, los salarios son superiores; aumenta la dimensión media de las empresas; y, lo que asimismo es crucial, la demanda mundial crece a un mayor ritmo. Pues bien, en el cuadro se ha distribuido el empleo manufacturero de acuerdo con tal clasificación, y se han agrupado, en orden descendente, las comunidades autónomas en función de su participación de las actividades tradicionales –con bajo contenido tecnológico– en la ocupación.

España posee unas manufacturas en la que los sectores tradicionales tienen un peso (40,2%) sensiblemente superior al conjunto de la Eurozona (33,8%). En las intermedias, se acorta el diferencial y la fracción del empleo aportado por las avanzadas equivale, en números redondos, a las dos terceras partes del registro de tal conjunto de referencia. Obviamente, esta composición es uno de los factores explicativos básicos de nuestro inferior esfuerzo tecnológico a nivel agregado. Los resultados de las CC.AA. son harto dispares. La Comunidad de Madrid lidera de forma destacada en las avanzadas, seguida a notable distancia por Cataluña. En las intermedias, sobresalen las aportaciones ocupacionales que presentan País Vasco, Asturias, Cantabria, Aragón y Navarra. Y las tradicionales alcanzan, con gran diferencia, sus cotas más elevadas en Extremadura y La Rioja,

En cuanto a la Región de Murcia, los datos evidencian la fuerte presencia de las manufacturas de bajo contenido tecnológico, al generar más de la mitad del empleo, debido fundamentalmente al peso de Alimentación y bebidas. Las intermedias aportan el 44,7% de los puestos de trabajo, en gran medida por la contribución de dos sectores: Química y Caucho y plásticos. Y se manifiesta de forma palpable la testimonial presencia de las avanzadas, con una cuota del 1,6% en el empleo, equivalente a la tercera parte de la media nacional. Por consiguiente, diversificar y enriquecer nuestro tejido industrial sigue siendo una tarea pendiente, que solo puede dar sus frutos en el largo plazo y que, como condición necesaria, requiere la implementación de una estrategia inteligente y enérgica por parte de las autoridades competentes, sin olvidar la aplicación de incentivos para que una mayoría de empresas –cualquiera que sea el tipo de sector en el que desarrollen su actividad– mejoren sustancialmente sus competencias en la gestión de sus inversiones en I+D+i.

La innovación empresarial se enfrenta a ciertos obstáculos y, por tal razón, el INE trata de cuantificar la relevancia que las empresas conceden a tales barreras, concretamente a las diez que se recogen en la tabla. En nueve de ellas, el porcentaje de las empresas afectadas en la Región de Murcia es mayor, con un diferencial relativo que cobra una notable entidad en dos:  VI-Falta de socios y IX-Demasiada competencia. La única excepción corresponde a la rémora con mayor peso: X-Otras prioridades dentro de la empresa. Por tanto, se desprende que, en la comunidad, la existencia de otros objetivos en el seno de las empresas representa un menor freno a la innovación. Sin embargo, se enfrentan a mayores dificultades en otros terrenos, entre los que también es pertinente citar a los relacionados con la financiación de la innovación: I, II, III y, en consecuencia, IV.

Tabla. Proporción (%) de empresas que revelan diferentes barreras que dificultan la innovación. Trienio 2018-2020.

Empresas ≥ 10 asalariados con sede social en la comunidad autónoma.

Fuente. Elaboración propia a partir de INE: Encuesta sobre innovación en las empresas.

Precisamente, aunque a notable distancia de X-Otras prioridades dentro de la empresa, el segundo escollo más citado es IV-Costes elevados, tanto a nivel regional como nacional. Considerando exclusivamente ambos, hemos elaborado el gráfico, en el que figuran las 17 CCAA, con el fin de tener un contexto más amplio de esta importante cuestión. Las autonomías están clasificadas en orden creciente por la suma de las dos proporciones de IV y X, desde el mínimo de Navarra (61,3%) al máximo de Extremadura (79,9%). La Región de Murcia se ubica en el 9º puesto (69,0%), levemente por debajo de la media nacional (69,6%).

Gráfico. Proporción (%) de empresas afectadas por los dos principales factores que dificultan la innovación. IV = Costes elevados; X = Otras prioridades empresariales. CCAA y España. 2018-2020.

Empresas ≥ 10 asalariados con sede social en la comunidad autónoma.

Fuente. Elaboración propia a partir de INE/CREM: Encuesta sobre innovación en las empresas.

Resulta interesante destacar el fuerte contraste que se registra entre el papel jugado por las dos mayores barreras a la innovación:

  • En la de mayor trascendencia (X-Otras prioridades dentro de la empresa) la fracción concernida en la Región de Murcia (41,0%) es la segunda más baja después de la de Navarra (39,5%). La Rioja (41,7%) y Cataluña (42,1%) se sitúan después de nuestra comunidad, mientras que Castilla y León (47,9%) y Extremadura (48,7%) son las regiones donde esa restricción cobra mayor fuerza.
  •  Por el contrario, el porcentaje de empresas regionales que juzgan que la innovación tiene unos costes excesivos (IV) se eleva al 27,9%, lo que nos sitúa en el puesto 13º, solo por delante de Castilla-La Mancha (28,5%), Canarias (28,9%), Andalucía (30,1%) y Extremadura (31,3%). En el otro extremo, Asturias (19,4%) y Navarra (21,8%) son las comunidades donde la incidencia de este segundo factor es inferior.
  • Por tanto, puede concluirse que el inferior peso de priorizar objetivos empresariales distintos de la innovación en la Región de Murcia, sufre la gravosa rémora de no disponer, a juicio de las empresas, de una financiación que permita afrontar sus costes en condiciones ventajosas.

Una de las estrategias de la innovación empresarial tiende a procurar beneficios ambientales –de los que se dará cuenta posteriormente– en diversos ámbitos atendiendo a ciertos incentivos. La tabla proporciona los cuatro factores que, de acuerdo con el INE, propiciaron, a lo largo del trienio 2018-19-20, ese tipo de mejoras en una determinada fracción del total de empresas captadas en España y las diecisiete CC.AA. por la muestra de la Encuesta sobre innovación en las empresas.

La Región de Murcia ocupa el primer lugar en lo que concierne a tal estrategia empresarial, puesto que encabeza la ordenación resultante en tres de los cuatro factores determinantes de este tipo de innovación: regulaciones públicas (I), demanda de los clientes (II) y encarecimiento de inputs (III). Solo es superada por otras tres comunidades –Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura– en lo que atañe a las conducentes a reducir el impacto causado por las condiciones atmosféricas extremas (IV). Hay una evidente relación entre el grado de vulnerabilidad ambiental y el porcentaje de empresas con esta clase de logros, puesto que, con la excepción de La Rioja, son las regiones meridionales las que ocupan las primeras posiciones, a las que hay que añadir los dos archipiélagos. El peso de los cuatro factores es desigual, destacando el asociado al efecto incremental del cambio climático sobre los costes, tanto a escala regional como nacional.

Tabla. Proporción (%) de empresas con mejoras medioambientales en función de los factores determinantes de la decisión. Trienio 2018-2020.

Empresas ≥ 10 asalariados con sede social en la comunidad autónoma. Fuente. Elaboración propia a partir de INE: Encuesta sobre innovación en las empresas.

Gráfico. Proporción de empresas innovadoras que han obtenido ventajas medioambientales en procesos (A) y en productos (B). Región de Murcia. 2020.

Empresas ≥ 10 asalariados con sede social en la comunidad autónoma. Fuente. Elaboración propia a partir de INE/CREM: Encuesta sobre innovación en las empresas.

Los beneficios medioambientales quedan reflejados en el gráfico mediante la fracción de empresas que, en la Región de Murcia, introdujeron mejoras para la propia empresa (A) o para los productos que generan (B) en 2020, que es el único año con información disponible. Las proporciones están referidas al total de empresas regionales y al grupo de las que son innovadoras, que equivalen al 22,4% de dicho total. Lógicamente, los resultados sobre el total son mucho más modestos que los alcanzados por las innovadoras, mostrando que, pese a la posición de liderazgo en este terreno, hay un largo camino por recorrer.

En cuanto a los avances medioambientales en los procesos productivos, caben destacar los relativos a la reducción del consumo energético o la huella de CO2, y el descenso de requerimientos de los inputs empleados, recursos hídricos incluidos. Por lo que respecta a los productos, sobresale haber alcanzado una mayor facilidad en su reciclaje, que es el de mayor impacto de las diez mejoras medioambientales consideradas.

A la hora de ofrecer información, el INE contempla siete áreas en las que se pueden concretar la innovación en el proceso de negocio, que son las reflejados en la tabla de aquí abajo. Por un lado, los problemas de frontera entre algunas de ellas son importantes y, por otro, una empresa ha podido abordar a lo largo del trienio mejoras en más de una de esas líneas, razón por la cual el total de empresas innovadoras es muy inferior a la suma de las innovaciones introducidas en los siete campos.

Número de empresas innovadoras en proceso de negocio por tipo de innovación. Trienio 2018-2020.

Empresas ≥ 10 asalariados con sede social en la comunidad autónoma.
Fuente. Elaboración propia a partir de INE: Encuesta sobre innovación de las empresas.

El número de empresas de la Región de Murcia con alguna innovación de su proceso de negocio en el citado trienio se eleva a 1.089. Algo más de la mitad materializaron avances en sus Métodos de producción de bienes o servicios. Información y comunicación –bases de datos, páginas web…–, ocupa el segundo lugar, con un 43,2% de empresas implicadas, seguida de cerca (41,3%) por Administración y contabilidad –gobierno corporativo, auditoría…–. Las empresas que innovaron en la Gestión de recursos humanos –formación, servicios de prevención…–  alcanzan el 28,6% y las que lo hicieron en Ventas y marketing –estudios de mercado, help-desk…– el 21,7%. Los dos campos restantes tienen una relevancia notoriamente inferior.

Peso de la Región de Murcia en las empresas innovadoras españolas en proceso de negocio (%). Trienio 2018-2020.

Fuente. Elaboración propia a partir de INE: Encuesta sobre innovación de las empresas.

El gráfico refleja la participación de las empresas regionales en el total nacional y es un simple complemento de la tabla anterior. En primer lugar, la comunidad aporta el 3,43% de las empresas españolas innovadoras en este amplio terreno, lo que vuelve a ser, como en la innovación de producto, una cifra destacada. Desde esta perspectiva, el campo con mayor contribución regional es Administración y contabilidad (4,07%), sobrepasando asimismo Recursos humanos (3,56%) y Métodos de producción (3,51%) la mencionada cuota agregada. Un poco por debajo se emplazan Distribución y logística (3,21%) e Información y comunicación (3,19%). Y con una cuota regional sensiblemente inferior se emplazan Marketing y ventas (2,62%) y Organización y relaciones externas (2,43%).

Una empresa puede ser innovadora sin realizar todos los años las actividades que permiten calificarla como tal. Por ello, el INE proporciona información que se refiere a las empresas que, a lo largo del trienio 2018-2020, afrontaron labores de innovación en diferentes ámbitos. Un indicador –tan sencillo como robusto– del esfuerzo en esta estratégica área es el porcentaje de empresas que, en cada comunidad autónoma, introdujeron alguna innovación en al menos uno de los ejercicios del citado trienio.

Proporción de empresas innovadoras (%). Trienio 2018-2020. Sede social en la comunidad autónoma.

Empresas ≥ 10 asalariados.
           Fuente. Elaboración propia a partir de INE: Encuesta sobre innovación de las empresas


El gráfico que vemos arriba muestra que la Región de Murcia ocupa un meritorio puesto. La fracción de las empresas innovadoras se cifró en un 24,32%, muy similar a la media nacional (24,46%), lo que le permite situarse en la 7ª plaza entre las 17 autonomías españolas, en una ordenación liderada claramente por el País Vasco (32,29%). Hay que resaltar que la posición aventajada de nuestra comunidad en esta estratégica área empresarial es muy poco habitual en el amplio repertorio nacional de indicadores socioeconómicos.

La innovación puede ser de producto y de procesos de negocio. El segundo tipo se refiere a un proceso nuevo o mejorado para una o más funciones de negocio que difiere significativamente de los implementados previamente por la empresa. Incluye seis grandes campos: Producción de bienes y servicios; distribución y logística; marketing y ventas; administración y gestión; sistemas de información y comunicación; y, por último, uno con espinosos problemas de delimitación, denominado desarrollo de los productos y procesos de negocio.

           Distribución de las empresas por tipo de innovación (%). Trienio 2018-2020.


          Fuente. Elaboración propia a partir de INE: Encuesta sobre innovación de las empresas.

Esta tabla proporciona la distribución de las innovaciones en función de los dos tipos, pudiendo advertirse que no ha habido grandes diferencias a nivel regional y nacional:

a) Las innovaciones exclusivamente de producto han sido minoritarias.

b) Las dirigidas únicamente al proceso de negocio han implicado a un grupo mucho más numeroso de empresas.

c) Y por muy poco en España, pero de forma más acentuada en la comunidad, la proporción más alta corresponde a las empresas que han introducido innovaciones en las dos vertientes.

El Instituto Nacional de Estadística, mediante la fuente citada en la tabla adjunta, viene realizando un provechoso trabajo sobre innovación empresarial; cuestión harto compleja, dado que se trata de una materia de difícil definición y cuantificación. No podemos detenernos en la metodología aplicada, pero para una cabal comprensión de los datos es preciso aclarar, al menos, cuatro criterios de tal operación estadística:

a) El universo está constituido por las empresas con un mínimo de 10 asalariados.

b) Los resultados se refieren al territorio donde se realizó el gasto, con independencia del lugar donde radique la sede social.

c) Todas las empresas que emprendan actividades de I+D, interna o externa, son consideradas innovadoras.

d) A las que hay que añadir las que afronten gastos que, no formando parte de las labores de I+D,  cumplan determinadas y estrictas condiciones en seis campos: Ingeniería y diseño, Marketing y valor de marca, Desarrollo de software y bases de datos, Adquisición o arrendamiento de un derecho de propiedad intelectual, Cursos de formación del personal y Compra o alquiler de ciertos bienes de equipo.

Número de empresas innovadoras, gasto realizado y distribución según tipo de gasto en España y Región de Murcia durante 2020

Fuente: Elaboración propia a partir de INE, Encuesta de innovación en las empresas.

A lo largo de 2019 –que es el año de referencia para la recogida de la información– alrededor de la octava parte de las empresas españolas y murcianas de la muestra realizaron alguna actividad innovadora, lo que supone una digna cuota regional del 3,61%. No obstante, nuestra participación en el gasto nacional se limitó a un 1,80%, lo que implica que su importe medio anual (406.900 €) se situó en la mitad de la cifra nacional (gráfico adjunto).

Gasto realizado medio por empresa innovadora Miles € en España y Región de Murcia durante 2020

Sin duda, la menor presencia de grandes empresas en nuestro entramado productivo contribuye a explicar ese abultado diferencial.

La distribución por tipo de gasto es muy similar. Es de interés resaltar que, prácticamente, el 70% de las empresas innovadoras murcianas y españolas no realizaron actividades de I+D interna en 2019, es decir, la innovación se canalizó mayormente por dos vías alternativas:

a) La I+D externa, un recurso minoritario, consistente en la obtención de conocimientos científicos y tecnológicos generados fuera de la empresa a través de contratos o convenios

b) Otros gastos, que no constituyen I+D, que es el procedimiento del que se sirven cerca del 60% de las empresas y que remiten al amplio repertorio de tareas que propician una innovación en los seis campos descritos.

Este análisis sobre la distribución del gasto en I+D por sectores de ejecución manifiesta la precariedad del Gasto en I+D/PIB de las economías murciana y española en el contexto de la Unión Europea (UE). Además, hay que señalar que tan importante como ese input, son los resultados alcanzados (output), que dependen en buena medida de la distribución del esfuerzo entre los agentes implicados en tres vertientes: investigación básica, aplicada y desarrollo experimental. Esta última es la más conectada con el tejido productivo, al afectar a la generación de conocimientos que se orientan hacia la obtención de nuevos o mejores productos y procesos de fabricación y, por tanto, constituye la base determinante de la competitividad empresarial en la economía global. En ella, el protagonismo debe ser ejercido por las empresas, con independencia de que sea factible una eficiente colaboración con determinados organismos de la Administración pública (CSIC/CEBAS, INIA, IMIDA, CIEMAT, CDTI…) y con grupos universitarios de investigación.

La información deja al margen el sector ISFLSH –instituciones privadas no lucrativas– dado que su papel es, en todos los países, muy residual en el gasto total. Ambos gráficos muestran que:

  • El sector empresarial español adolece de un manifiesto déficit de gasto. En términos de PIB, se sitúa en un 0,78%, en torno a la mitad del realizado en el conjunto de la UE y a la tercera parte del registrado en Alemania. Por otro lado, su cuota en el gasto total equivale a un 55,6%, a diez puntos de la media de UE-27, ampliándose levemente el diferencial negativo respecto a Alemania. Esa carencia se agrava considerablemente en la Región de Murcia, donde el peso de las empresas ni tan siquiera supone el 50% del gasto total y se limita al 0,55% del PIB. Por consiguiente, la financiación del desarrollo experimental parte de una desventaja comparativa evidente.
  • La Administración Pública y la Enseñanza superior elevan su participación conjunta al 44,1% en España y al 33,5% en UE-27, pero nótese que, en relación con el PIB, la cifra es menor: 0,63% y 0,78%, respectivamente. En la Región de Murcia, al déficit empresarial hay que añadir el de la Administración Pública, de tal forma que la asignación de las universidades presenta un destacado máximo, aunque solo supere a la de España si se refiere al PIB.
  • Así pues, no se trata de que, en el contexto de la UE, el gasto de las instituciones públicas españolas y murcianas sea alto, sino de que el de los respectivos sectores empresariales es muy bajo. Hecho que lastra los resultados productivos que se derivan de las actividades de I+D en España y, particularmente, en la Región de Murcia.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico está integrada por 37 países que, en general, poseen una elevada renta por habitante en el contexto mundial. Uno de sus objetivos es el análisis de la ciencia y la tecnología como vector básico del crecimiento económico y el bienestar social. En el gráfico que se puede observar aquí abajo se proporciona el gasto realizado por el conjunto de la OCDE, España y la Región de Murcia en Investigación y Desarrollo Tecnológico (I+D) en términos de PIB, a lo largo del último decenio.

Gasto total interno en I+D/PIB (%)

Gasto en I+D interna respecto al PIB a precios de mercado por comunidades autónomas donde se realizaron actividades de I+D interna. Serie 2000-2020

La media de la OCDE (2,48%) en 2019 –último año disponible– se asocia con un grado de dispersión elevado. Los niveles de los países líderes, Israel y Corea del Sur, doblan el anterior registro, mientras que los de los más rezagados, México y Colombia, se sitúan en torno a la décima parte del mismo. Solo cuatro estados de la UE –Alemania, Austria, Bélgica y Suecia– sobrepasan levemente el umbral del 3%, que fue el objetivo de la agenda Europa 2020, fijado en 2010, para garantizar un crecimiento inteligente, es decir, para incorporar el conocimiento a la producción de bienes y servicios y acrecentar su competitividad en la economía global.  España, Grecia, Italia y Portugal ni tan siquiera alcanzan la mitad de dicho umbral.

El gráfico muestra la senda del esfuerzo inversor en I+D de España y la Región de Murcia. A nivel nacional, baste señalar que el registro de 2010 (1,40%) solo se iguala en 2020 (1,41%), después de haber registrado un mínimo (1,19%) en 2016. Nuestra comunidad padece un crónico diferencial negativo respecto al conjunto de España, si bien hay que señalar que, desde 2015, se ha ido recortando de forma gradual y, en 2020, alcanza su cifra más reducida en términos relativos: 80,9% del registro español. Debe tenerse en cuenta que, en ese último año, la pandemia provocó un descenso del PIB del 10,3% en España y del 8,1% en la Región de Murcia, lo que ha contribuido al repunte del indicador que se observa en el gráfico, sobre todo a escala nacional. En efecto, el montante del gasto realizado en I+D en términos absolutos tan solo creció un 1,3% en la economía española, frente a un 5,5% en la regional, al ascender de 323,5 millones de euros en 2019 a 341,2 millones en 2020. Por último, dentro de lo que cabe, subrayemos otro dato positivo: por habitante, en 2020, ocupamos el puesto 13º entre las 17 CCAA en lo que respecta al PIB y el 10º en lo que se refiere a gasto en I+D.