Una innovación empresarial consiste en un producto o proceso de negocio nuevo o mejorado de forma significativa. Una innovación de producto es un bien o servicio que difiere de forma notoria de los existentes previamente en el mercado o, simplemente, en el seno de la empresa que ejecuta el cambio. Las innovaciones en los procesos de negocio afectan a cuatro grandes áreas funcionales: a) Producción de bienes y servicios; b) Sistemas de distribución y logísticos; c) Marketing y ventas; d) Sistemas de información y comunicación. Son innovadoras todas las empresas que realizan actividades de I+D −interna o externa− y las que implementan una transformación relevante en su gama de productos, o/y en las anteriores áreas funcionales de proceso sin recurrir a prácticas que se definen como I+D.   

El Gráfico 1 recoge la distribución del gasto en innovación y del PIB entre las CCAA españolas en 2024. El peso de la Comunidad de Madrid y, en muy inferior medida, de Cataluña es rotundo, dado que la participación de ambas en el gasto (59,8%) sobrepasa en 21 puntos a su aportación al PIB español. Asimismo, es destacable que la cuota vasca en el gasto de I+D sea muy superior a la que posee en el PIB, sucediendo todo lo contrario −y con mayor intensidad− en Andalucía. A inferior escala, la posición andaluza se reproduce en la Región de Murcia, donde la cuota en el PIB (2,7%) no está lejos de triplicar a la del gasto en I+D (1,0%). Esta insustancial cuota es el dato que hay que retener como verdaderamente relevador.

El Gráfico 2 muestra la fracción de empresas innovadoras en la muestra utilizada por el INE. Las diferencias interregionales se atenúan sensiblemente respecto al indicador anterior. La media nacional se sitúa en un 15,1%, dando lugar a un rango que va desde el mínimo balear (8,2%) al máximo vasco (22,7%), con un espectacular desplome de la C. Madrid, que pasa a ubicarse en el centro de la ordenación. El resultado murciano mejora ostensiblemente, al ocupar la 7ª plaza, con un nivel muy próximo (14,6%) al registro español.  Obviamente, los desajustes entre las dos ordenaciones anteriores se deben a las disparidades existentes en el gasto medio por empresa. Muy elevado en la C. Madrid por ser sede de buena parte de las grandes empresas españolas, pero con un entramado productivo regional muy distante del País Vasco en lo que se refiere a vocación innovadora. O en el caso de nuestra comunidad, un gasto medio muy exiguo, pero con la parte positiva de que una fracción relativamente amplia de las empresas tiene cierta experiencia innovadora.                

En efecto, el Gráfico 3 da cuenta de la intensidad innovadora, medida a través del cociente porcentual entre el gasto innovador y la cifra de negocios para tres conjuntos: Total muestral, Empresas innovadoras −con y sin I+D− y el formado solo por las Empresas con actividades de I+D. Lógicamente, ese cociente aumenta a medida que se reduce el número de empresas consideradas en el denominador. País Vasco lidera la ordenación en cuanto al total de empresas, pero es Castilla y León la que presenta los mayores niveles en los dos conglomerados restringidos. La Región de Murcia se sitúa en una posición rezagada, con dos rasgos resaltables: a) El gasto en innovación se limita al 0,5% de la cifra de negocios para el Total de empresas, en torno a la mitad del registro nacional y a la cuarta parte del País Vasco; b) Si calculamos el promedio de los tres registros de la intensidad, la Región de Murcia se encuentra en la 15ª posición de entre las 17 comunidades autónomas.

Desde hace más de un siglo, Schumpeter identificó a la innovación como la principal fuerza tractora del crecimiento económico en los países desarrollados, siendo una tesis ampliamente compartida en la actualidad, lo que nos guía para poder concluir que la precaria situación actual de la innovación en la Región de Murcia constituye un lastre que entorpece un mayor despliegue de su potencial de crecimiento.

El Centro Regional de Estadística de Murcia (CREM) ha regionalizado la Estadística sobre actividades de I+D del INE, con el fin de ampliar la información disponible sobre nuestra comunidad por lo que contamos con una desagregación por sectores económicos, que es la que va a centrar la atención de este análisis. La Tabla 1 recoge dos variables –gasto en I+D interna y personal investigador– para 15 ramas que en varios casos son conglomerados poco convencionales. Los hechos más reseñables son los siguientes:

  • Tres sectores absorben la mitad del gasto. Primero, las Actividades profesionales, científicas y técnicas (14), con una participación que ronda el 25%; y otros dos que, con registros muy inferiores, sobrepasan claramente el 10%: Industria química y farmacéutica (4) y, Comercio y hostelería (12). La posición de (4) es regla general y la de (12) puede explicarse por integrar algunas importantes empresas que se dedican al comercio de equipos y componentes TIC, cuya labor no se limita a la simple intermediación tradicional.
  • El complejo agro-alimentario (1+3) origina el 14,4% del gasto total. Parecería una anomalía, dado que en teoría está compuesto por actividades tradicionales, con bajo contenido tecnológico, si se ignorasen los rasgos específicos tanto del sector primario como de las industrias productoras de alimentos y bebidas en la Región de Murcia. La antítesis es el conglomerado formado por Productos informáticos, electrónicos y ópticos y Material y equipo eléctricos (7), que se identifican como dos sectores muy tecnológicos y con un vigoroso esfuerzo en I+D, pero que en nuestra comunidad reducen su cuota conjunta a un raquítico 1,9%, lo que es consecuencia de su exiguo peso en la estructura productiva regional; sin duda, esta es una de las principales carencias de la economía murciana.
  • Otros dos conglomerados son dignos de mención, con una aportación próxima al 10%: Maquinaria y equipo y Material de transporte (8) y Transporte y almacenamiento e Información y comunicación (13). La presencia de (13) se debe tanto al hecho de que Información y documentación es un sector TIC, como a la pujanza de uno de los principales nichos de la especialización productiva regional: logística y trasporte.
  • En cuanto al empleo de investigadores –sin contabilizar técnicos y auxiliares–, Actividades prof., científ. y técnicas (14) vuelve a ejercer un rotundo predominio al generar algo más de la cuarta parte de este personal de alta capacitación. Le siguen Transporte y otros (13) e Industria química (4) con cuotas que rebasan el 10%. Esta terna –en la que (13) sustituye a (12) respecto a la del gasto–, genera la mitad de los investigadores de la I+D interna de las empresas regionales. Asimismo, Comercio y hostelería (12), Industria alimentaria (3) y Energía y agua (2) registran aportaciones significativas.

En el Gráfico 1 se ofrece la ratio Gasto total por investigador como aproximación a la calidad de la I+D desarrollada en las diferentes ramas. Téngase en cuenta que incluye las retribuciones de todo el personal de los departamentos de I+D, el consumo intermedio y los gastos de capital y, por tanto, revela el total de medios materiales y personales que las empresas ponen a disposición de los investigadores. La media agregada es de 130.400 €, pero la distribución tiene una pronunciada dispersión, puesto que el máximo de Agricultura y otras (1) asciende a 215.500 € y no está lejos de cuadriplicar al mínimo de 55.200 € de Otros servicios (15) –actividades financieras, servicios personales, sanidad y educación…–. El registro de (1) ilustra sobre el esfuerzo realizado por sus empresas para forjar una I+D que contribuya a mejorar su eficiencia y competitividad, mientras que el mínimo de (15) expresa bien a las claras la precariedad en la que se desenvuelve.

Por la parte alta de la ordenación, acompañan a (1) cuatro ramas:  Caucho y plásticos (5), Maquinaria y material de transporte (8), Comercio y hostelería (12) e Industria química y farm. (4).  Todas ellas con una ratio por encima de 150.000 € por investigador. Por la parte baja, junto a (15), el nivel cae por debajo de los 100.000 € en otros cuatro sectores: Fabricación de muebles (9), Energía y gas (2), Construcción (11) y Transporte y otros (13). La mayor parte de esas posiciones tienen poco de sorprendentes y, por tanto, más allá de las cifras en términos absolutos, transmiten una imagen del esfuerzo empresarial en I+D realizado por los diferentes sectores, que indiscutiblemente tiene que mantener una correspondencia con los resultados alcanzados.

Los gastos corrientes están asociados al empleo de recursos relacionados con el funcionamiento cotidiano de la actividad de la empresa. Integran los gastos de personal y el consumo intermedio –energía, materias primas, seguridad, mantenimiento…–. Los gastos de capital (inversión) implican la adquisición o renovación de un activo fijo, con el fin de incrementar la capacidad productiva. En la Tabla 1 se ofrece la composición del gasto en I+D interna de las empresas murcianas en 2024. Resumidamente:

  • El montante de los gastos corrientes asciende a 222,4 millones de €, absorbiendo el 90,8% del total de la I+D interna empresarial. Se destina principalmente a las retribuciones del personal –investigadores (31,2%), técnicos y auxiliares (33,9%)–, suponiendo cerca de las dos terceras partes del total de gastos corrientes y de capital. El consumo intermedio se eleva a 63 millones, con un peso del 25,7%.
  • Por tanto, la cuota de los recursos orientados a la inversión se sitúa levemente por debajo del 10% y, en su mayor parte, están formados por equipos e instrumentos. Estos gastos son un flujo anual que no debe confundirse con el stock de capital, cuyo valor no está disponible, pero que con toda seguridad es muy superior.
  • La I+D externa empresarial supuso un gasto de 37,6 millones de €; una cuantía sensiblemente superior a la de la inversión. Se trata de la compra directa por una empresa de los resultados obtenidos en proyectos ejecutados por otras empresas, por un organismo público o por una institución de enseñanza superior, que serían los agentes que realizan la I+D interna. Obviamente, las dos cantidades no son aditivas, puesto que en el caso de que el ente contratado sea otra empresa, se registraría una doble contabilización en los recursos movilizados por el sector empresarial, lo que no es óbice para que sea de interés conocer su importe.

Así pues, la I+D interna regional se configura como una esfera trabajo-intensiva, en la que las remuneraciones salariales constituyen el capítulo más importante del gasto, con la singularidad de que incorpora capital humano con un alto grado de cualificación, ya que las retribuciones de los investigadores representan cerca de la tercera parte del total de recursos que a tal fin aplican las empresas.

En la I+D intervienen empresas, organismos públicos de investigación –CSIC, Instituto Español de Oceanografía…– e instituciones de enseñanza superior, en las que hay un claro predominio de las universidades, públicas y privadas. Estos tres sectores de ejecución de la I+D pueden realizar tres actividades. La investigación básica engloba trabajos teóricos o experimentales, cuyo objetivo es generar nuevos conocimientos, sin intención de que tengan una aplicación determinada. La investigación aplicada incluye tareas originales con los mismos fines cognitivos, pero dirigidos hacia objetivos prácticos específicos. El desarrollo experimental comprende las operaciones basadas en conocimientos derivados de la investigación y/o de la experiencia, que exploran las posibilidades de introducir nuevos procesos y productos o, simplemente, de mejorar los que ya existen. Las fronteras entre los tres conceptos son porosas, lo que no impide dar por sentado que, en general, los objetivos empresariales no priorizarán la investigación básica, donde la ausencia de un rendimiento económico en el corto o medio plazo recomienda la intervención de organismos e instituciones financiados con recursos públicos.

La Tabla 2 muestra la composición del gasto corriente en I+D interna de los tres sectores de ejecución, para que puedan apreciarse las especificidades empresariales con precisión. Para ello, se adoptan dos perspectivas complementarias. En la parte superior de la tabla figura la distribución del gasto total y de las áreas de la I+D por sectores: a) Actualmente, la mitad del gasto total (50,7%) compete a las empresas, algo más de un tercio (34,4%) es desarrollada por la enseñanza superior, cayendo la de los organismos públicos al 15%; b) En la investigación básica, la enseñanza superior concentra el 79,5% del gasto, situándose las cuotas de los otros dos agentes en torno al 10%; c) La mitad de la investigación aplicada corre a cargo de las empresas, casi un tercio corresponde a la enseñanza superior y, pese a su relativa modestia, constituye la principal participación de los organismos públicos en las tres actividades: d) El desarrollo experimental es feudo empresarial, al ejecutar el 83,7% del gasto, con una pequeña presencia de los organismos públicos y de la enseñanza superior.

En la parte inferior de la Tabla 2 se distribuye el gasto total y de los sectores de ejecución entre las tres actividades de la I+D: a) La investigación aplicada constituye el principal objetivo de la l+D interna total, con un peso del 58,5%, reduciéndose el correspondiente al desarrollo experimental a 23,3% y cayendo la investigación básica por debajo del 20%; b) La mayor parte del gasto empresarial se destina a la investigación aplicada (57,6%) (con un peso importante del desarrollo experimental (38,5%)); c) Los organismos públicos son el sector con mayor especialización en investigación aplicada, que acapara el 73,5% de su gasto; d) En la enseñanza superior, la investigación básica absorbe algo más del 40% de los fondos, por debajo de la aplicada (53,2%), pero a gran distancia de las cuotas correspondientes a los organismos públicos y a las empresas.

Ya hemos dejado constancia que las empresas constituyen el principal sector ejecutor de la I+D interna en España, lo que es un hecho habitual en los países desarrollados. Tengamos en cuenta que se trata de las actividades de I+D que las empresas emprenden con sus propios recursos materiales y personales, cualquiera que sea el origen de los fondos financieros movilizados. El Gráfico 1 refleja los diez estados de UE-27 con mayor peso en la variable examinada, clasificados en orden decreciente en función de los resultados de 2024. El liderazgo alemán es palmario al aportar algo más de un tercio de la I+D interna de las empresas europeas, que concretamente supuso una inversión de 92.500 millones de € en 2024; registro que duplica holgadamente al de Francia. Italia ha sido superada por Países Bajos. España, con un gasto de 13.300 millones –por debajo del 15% del montante alemán–, se emplaza por detrás de Bélgica y Suecia, cuyas economías ni tan siquiera originaron el 40% del PIB español en 2024. No obstante, hay que apuntar que su reducida cuota relativa presenta una significativa progresión entre los dos años. Los diez estados miembros reseñados tienen una aportación conjunta muy próxima al 90% del total de UE-27, tanto en 2018 como en 2024.

Identificados los diez estados miembros con mayor contribución, demos cuenta de la participación de su sector empresarial en el total nacional de la I+D interna (Gráfico 2). En UE-27 es colindante con los dos tercios en ambos años: 66,5%. Puede constatarse que el abanico formado por los resultados nacionales es relativamente amplio. En 2024, el máximo sueco (73,2%) sobrepasa en 17,4 puntos al mínimo español (55,8%). Mínimo que resalta una de las mayores carencias del sistema de I+D en nuestro país. Las variaciones entre 2018 y 2024 son, en general, reducidas, salvo en dos casos: el aumento de 4,1 puntos registrado en Países Bajos y el descenso de 6,1 puntos sufrido por Italia. En España se produce una leve caída, que acarrea un mayor alejamiento en 2024 de la invariable media europea.

Si circunscribimos el escenario al conjunto de España, el Gráfico 3 proporciona los resultados regionales de la contribución empresarial al total de la I+D interna. En síntesis, los hechos más destacables son los siguientes:

  • El grado de dispersión es muy intenso: el máximo del País Vasco (75,5%) no está lejos de triplicar al mínimo extremeño (27,8%).
  • País Vasco y Navarra son las únicas comunidades que sobrepasan la media europea en los dos años y lo hacen con amplitud en 2024, después de la notable progresión experimentada por Navarra a lo largo del sexenio estudiado.
  • Otras cinco comunidades se sitúan por encima de la media española en ambos años: Cataluña, Castilla y León, Asturias y, de forma muy leve, Aragón y Madrid.
  • En la cola de la distribución, acompañan a Extremadura cinco comunidades alejadas del nivel nacional: Baleares, La Rioja, Andalucía, Cantabria y Canarias. 
  • Las regiones con mayor aumento de la ratio son Canarias, Baleares y Navarra. Por el contrario, los decrementos más pronunciados se localizan en La Rioja, Castilla-La Mancha y Castilla y León. 
  • La Región de Murcia se sitúa en el puesto central (9º) de la ordenación en 2024, con un 51,9% –a 3,9 puntos de la media española–, lo que es un resultado positivo, si se tiene en cuenta que la distancia en 2018 ascendía a 8,8 puntos. La subida del indicador (4,2 puntos) es la cuarta más acusada, después de la terna citada en el ítem anterior.

El escenario regional del Gasto español en I+D interna se muestra en el Cuadro 1 que, en orden decreciente, clasifica alas CCAA en función del montante de la inversión realizada en 2024. La Comunidad de Madrid registró un gasto de 6.903 millones de €, seguida a sensible distancia por Cataluña. Entre ambas regiones absorben algo más de la mitad de la inversión nacional en I+D, cuando su aportación al PIB español se emplaza por debajo del 40%. Por tanto, la concentración territorial de la I+D en España supera notablemente a la que se registra a nivel productivo. La Región de Murcia ocupa el 10º lugar, con 468 millones de € destinados a actividades de I+D. Es un resultado relativamente digno si se tiene en cuenta que nuestra contribución al PIB español nos sitúa en la plaza 12ª. Nótese que el peso de la Región de Murcia en el gasto nacional en I+D interna se cifra en un 1,96%, nivel claramente superior al de tres comunidades con mayor peso en el PIB nacional: Castilla-La Mancha, Canarias y Baleares.

La última columna del Cuadro 1 expone la comparación entre las ordenaciones del Gasto en I+D interna y la del PIB. Solo tres regiones presentan un esfuerzo inversor superior a la media de UE-27 en ese mismo año (2,14%): Navarra, País Vasco y, por muy poco, la Comunidad de Madrid. El nivel de la Región de Murcia (1,10%) es bajo y, en consecuencia, insatisfactorio, pero aun así volvemos a emplazarnos en la 10ª posición –ubicados entre Aragón y Andalucía– y, por tanto, bastante alejados de las posiciones de cola, en la que despuntan los bajos registros de Canarias y Baleares.

En el Gráfico 1 se muestra la evolución de la ratio Gasto en I+D interna/PIB de la Región de Murcia y España entre 2015 y 2024. Hay dos fases diferenciadas. De 2015 a 2020 –año en el que la notable subida de los dos niveles del indicador obedecen básicamente a la caída del PIB a causa de la pandemia– se produce un significativo avance en ambas economías, aunque no haya convergencia de los niveles regionales con los nacionales. Entre 2020 y 2024, asistimos a una clara divergencia, ya que el gradual crecimiento de la ratio española contrasta fuertemente con la paralización del esfuerzo inversor regional, que ni tan siquiera es capaz de sobrepasar el resultado de 2020 en ninguno de los cuatro años posteriores. Así pues, hemos perdido terreno frente al conjunto de España al ampliarse el diferencial desfavorable a partir de 2020, lo que solo se puede calificar como negativo.

Por último, el Gráfico 2 da cuenta de la distribución del Gasto en I+D interna por sectores institucionales en la Región de Murcia y España en 2015 y 2024. Los cambios han sido relevantes:

  • Las Empresas que, en 2015, tenían un peso similar a la Enseñanza superior –básicamente las tres universidades regionales, han incrementado su participación en 9,5 puntos porcentuales, con el resultado de aproximarse sustancialmente a la nacional en 2024. Desde un punto de vista productivo, no cabe albergar dudas sobre el papel clave de la I+D empresarial y, por consiguiente, se trata de una provechosa ganancia.
  • Los Organismos investigadores de las AAPP, sean regionales (como el IMIDA) o nacionales (como el CEBAS-CSIC) han conservado su cuota, lo mismo que en España, si bien es el sector con menor nivel de gasto, particularmente en la Región de Murcia.
  • Por tanto, la senda seguida por Enseñanza superior es justamente la inversa del sector empresarial. No obstante, en la Región de Murcia su peso es sensiblemente superior al correspondiente al conjunto nacional.

Recordemos que la I+D interna se refiere a la inversión realizada por las empresas y diversos organismos públicos con sus propios recursos materiales y humanos (Intramuros). La I+D externa concierne a la empresa que, por ejemplo, contrata a un grupo universitario de investigación para que aborde un proyecto de I+D que juzga provechoso para su estrategia de crecimiento (Extramuros). En este segundo caso, la empresa realiza I+D externa mientras que el grupo investigador ejecuta la I+D interna. Dependiendo de múltiples factores, para una empresa dada la eficiencia puede ser alcanzada por cualquiera de las dos vías –o por una combinación de ambas–, pero es necesario distinguir entre esos dos tipos de gasto ya que las estadísticas se centran en la I+D interna.

Recurriendo al indicador más habitual, el Gráfico 1 refleja la relación porcentual Gasto en I+D interna/PIB en diez destacados países, así como en los conjuntos formados por la OCDE y UE-27. En 2023, el amplio rango existente en este colectivo se extendía desde el sobresaliente máximo de Israel (6,35%) hasta el mínimo de Italia (1,37%). Como es sabido, en el contexto de los países avanzado el esfuerzo inversor español es bajo (1,49%), si bien el notable aumento de la ratio entre 2018 y 2023 ha permitido sobrepasar a Italia y recortar distancias respecto a la media de las dos organizaciones supranacionales citadas. Por último, constatemos el fuerte contraste entre la pujanza china y el débil avance de UE-27, en cuyo seno sobresale el retroceso francés y el práctico estancamiento italiano.

El anterior indicador es funcional, lo que no impide que también interese conocer el volumen de recursos financieros movilizados por cada país hacia la I+D interna. El Gráfico 2 recoge esa información para los diez países con mayor peso en UE-27 en 2021 y en 2024. Alemania como, principal potencia europea invierte en torno a la tercera parte del gasto en I+D interna de UE-27. Conviene añadir que el montante total de los recursos destinados por Alemania se elevó a 135.570 millones de € en 2024, que no está lejos de igualar a los invertidos por el cuarteto formado por los estados que figuran a continuación: Francia, Italia, Países Bajos y España. Con respecto a nuestro país, señalemos que invertimos 23.946 millones de € en 2024, lo que equivale a la sexta parte de la cuantía alemana, aunque de nuevo registre un notable aumento inversor en el trienio considerado, propiciando que su contribución crezca 0,7 puntos, lo que no deja de ser un fructífero resultado.

Otro indicador disponible es el Gasto en I+D interna per cápita (A), que equivale al producto de dos conocidas ratios: Gasto en I+D/PIB (B) y PIB/Población (C). A mayor esfuerzo inversor (B) y superior PIB per cápita (C), más elevado será el Gasto en I+D por habitante (A). En 2024, por ejemplo, el esfuerzo de España es superior al de Italia, pero dado que nuestra renta per cápita es inferior a la italiana, en el gasto por habitante el país trasalpino cobra una pequeña ventaja: 516 € frente a un registro español de 490 €, tal como se deriva del Gráfico 3, que además muestra las acusadas disparidades internacionales en el seno de UE-27.

En efecto, las diferencias intra-UE se agrandan cuando pasamos del Gasto I+D/PIB (B) al Gasto I+D per cápita (A) dado que, en general, hay una estrecha correspondencia entre los dos factores determinantes del indicador recogido en el Gráfico 3: un mayor grado de desarrollo reflejado por la renta por habitante (C), suele ir acompañado por un esfuerzo inversor más elevado en I+D (B). El rango adquiere una dimensión expresiva de las profundas divergencias existentes en UE-27. En función de la ratio habitual (B), el nivel de Dinamarca (3,01% del PIB) sextuplica en números redondos al de Rumanía (0,47%), pero el Gasto interno en I+D per cápita (C) del primer estado (1.983 €) –máximo en UE-27– multiplica por 23 al del segundo (85 €), que aporta el límite inferior del rango.

Por último, el Gráfico 3 da cuenta de la evolución de este indicador a lo largo del periodo comprendido entre 2016 y 2024. Alemania ha ido ampliando la brecha respecto a Francia, pero no ha recortado distancias con Dinamarca. España ha limado gradualmente el diferencial desfavorable con Italia, lo que no deja de ser un magro consuelo si se tiene en cuenta que la convergencia con UE-27 ha sido muy leve, al situarse el registro en torno a la mitad de la media europea entre 2016 y 2022, aunque llegue a rebasar ese nivel relativo de forma comedida en 2023 (53,6%) y en 2024 (54,6%). Se trata, por tanto, de una evolución positiva pero modesta, lo que es fiel reflejo del largo y espinoso camino que es necesario recorrer para ir aproximándonos gradualmente a las pautas de los sistemas de innovación de los países más avanzados de la Unión. En las próximas entregas abordaremos la posición de la Región de Murcia en el escenario nacional.

El proceso de innovación en el sector agrario está cada vez más vinculado a la digitalización de sus procesos de producción y distribución.  El Cuadro 1 proporciona el peso de las CCAA en el valor total de los inputs digitales empleados por el sector agrario español en 2023. Aclarados el contenido de tales inputs en (https://emuri.es/espana-en-el-contexto-europeo-de-la-digitalizacion-agraria/) hay que enfatizar la relevancia de la cuota de nuestra comunidad, que se eleva al 5,1% del gasto nacional, ligeramente por encima de la contribución (4,5%) de la Región de Murcia al VAB agrario español en ese mismo año. Ese peso conlleva que seamos la séptima comunidad con mayor aportación, sobrepasando incluso a la Comunidad Valenciana, lo que es inusual. Tres comunidades lideran claramente la ordenación –Castilla y León, Cataluña y Andalucía–, con una participación conjunta muy cercana a la mitad del registro español.

Por capítulos, sobresale el peso de Agricultura de precisión (7,7%) y, en menor medida, Sistemas Informativos de gestión (5,7%). Los tres restantes se sitúan por debajo de la cuota agregada, especialmente Maquinaria de gestión ganadera (3,3%). La contribución murciana en el gasto nacional de los cinco inputs digitales es muy desigual en las orientaciones básicas recogidas en el Gráfico 1, lo que en buena medida está asociado al peso productivo de las mismas. Así, nuestra cuota alcanza un máximo en Horticultura (8,8%), seguida de cerca por los Cultivos permanentes (8,3%), donde la presencia de los frutales y cítricos es determinante. Granívoros (5,0%) converge con la cuota agregada, como consecuencia de la relevancia del sector porcino. Y tanto Cultivos extensivos (1,9%) como Ganadería extensiva (1,5%) tienen pesos mucho más reducidos a escala española.

Centrándonos en las tres orientaciones más sobresalientes en cuanto al empleo de inputs digitales, hemos elaborado el Cuadro 2 para dar cuenta de su composición en cada una de ellas. Téngase en cuenta que esas tres ramas absorbieron prácticamente el 90% del gasto agrario regional en ese tipo de insumos, frente a una fracción que ronda los dos tercios a nivel nacional. En síntesis:

  • En Horticultura, los inputs digitales más relevantes son los que se integran en Agricultura de precisión, que suponen algo más de la tercera parte del gasto total (35,4). Están orientados a optimizar el uso del agua, fertilizantes, tratamientos sanitarios… Sistemas normativos de gestión (24,9) y Acceso a internet (23,4) absorben en torno a un cuarto del valor de los insumos digitales de la orientación.
  • Cultivos permanentes posee una composición similar, aunque cabe destacar que la aportación de Robótica cae de forma perceptible (10,2).
  • Granívoros presenta una composición diferenciada de las dos actividades anteriores, destacando el gasto realizado en Maquinaria de gestión ganadera (29) y Robótica (28,4).

Para la suma de las tres orientaciones y, por tanto, de una fracción ampliamente mayoritaria, la distribución se hace menos desigual, pero la relevancia de las producciones hortofrutícolas provoca que se aproxime más a la estructura de las dos orientaciones vegetales reflejadas en el Cuadro 2.

Uno de los mayores retos para el avance hacia una sociedad digital consiste en la digitalización de todo tipo de procesos productivos. El Observatorio de la digitalización del sector agroalimentario español plantea cuatro grandes ventajas en este terreno: a) Optimización del uso de los recursos; b) Reducción de un amplio abanico de costes; c) Fortalecimiento de la trazabilidad y de la seguridad alimentarias; y d) Mejora de las condiciones laborales por efecto de la automatización y, por tanto, de una mayor cualificación de la fuerza de trabajo.

Los institutos de estadística están empezando a suministrar información sobre la digitalización agraria y, en esta ocasión, vamos a describir sintéticamente el estado de la cuestión en España y en la UE. En el Cuadro 1 se ofrecen las once mayores participaciones nacionales de UE-20 en los cinco capítulos de la digitalización agraria propuestos por Eurostat. Según el valor total de los inputs digitales agrarios utilizados, Francia (30,2%) se ubica en una plaza aventajada, seguida a considerable distancia por Alemania (21,5%), mientras que España (13,0%) ocupa el tercer lugar por delante de Países Bajos (10,7%) y Polonia (8,3%). Dado que los restantes estados de UE-20 tienen cuotas muy bajas, la contribución conjunta de los cinco estados citados ronda el 85% del grupo. Por capítulos:

  • Agricultura de precisión. Uso de sensores, drones, satélites… para obtener datos sobre superficie, clima y cultivos. La cuota de España cae al cuarto lugar (10,2%) al ser desplazada por Polonia (11,6%).
  • Robótica. Aplicación de dispositivos que realizan tareas automatizadas en riego, tratamientos sanitarios, fertilización… Es el input digital en el que la contribución española alcanza un máximo (19,7%).

  • Maquinaria de manejo del ganado. Sistemas automáticos de alimentación, collares inteligentes, cercados virtuales… Es el único capítulo en el que Alemania se sitúa por encima de Francia. España (14,3%) conserva la tercera plaza.
  • Acceso a internet. Información sobre mercados; cursos de formación y capacitación agraria; empleo del internet de las cosas (IoT) para el monitoreo de los cultivos y del ganado… El peso español (9,3%) no alcanza los dos dígitos, lo que conlleva que Polonia (13,0%) desborde nuestra aportación de forma clara.
  • Sistemas informativos de gestión. Recopilación de datos sobre el proceso de producción, cuya utilización facilita la gestión de múltiples facetas de la actividad agraria. De nuevo, con un peso del 11,2%, retrocedemos a la cuarta plaza, esta vez por el ascenso de Países Bajos.

Para finalizar con esta breve reseña, el Gráfico 1 da cuenta del peso desigual de España en los inputs digitales de cinco orientaciones básicas del sector agrario de la UE. Contribuciones que, lógicamente, guardan una estrecha relación con los rasgos distintivos de la estructura productiva del agro español frente a la de UE-20:

    • Cultivos extensivos (Cereales, plantas industriales, leguminosas…). Aporta la cuota (7,7%) más baja de las cinco orientaciones.
    • Horticultura. El nivel alcanzado (16,3%) más que dobla al anterior, lo que es consecuencia tanto de nuestra especialización hortícola como de la decidida apuesta digital de las explotaciones de mayor dimensión.
    • Cultivos permanentes (Frutales, olivar, viñedo…). Nuestra aportación asciende al 20,0%, pudiendo afirmarse lo mismo que en la orientación precedente.
    • Herbívoros (Vacuno, ovino…). Manifiestamente por debajo de la media al disminuir nuestra participación al 9,1%.
  • Granívoros (Porcino, avícola…). Con un peso máximo, cercano a la cuarta parte de UE-20, debido en gran medida a la expansión y modernización del sector porcino español en los últimos lustros.

Iniciaremos 2026 con un análisis pormenorizado de la digitalización en el sector agrario murciano.

¡Feliz e innovador año nuevo!

En otros análisis anteriores hemos analizado diferentes vertientes de la ubicación de la Región de Murcia en el panel que da cuenta del estado y evolución de la innovación en 241 regiones europeas: Regional Innovation Scoreboard (RIS). Concretamente, la Newsletter de octubre (https://emuri.es/las-regiones-espanolas-en-el-contexto-de-la-innovacion-de-ue-27/)  mostró los resultados obtenidos en las cuatro dimensiones del RIS: Condiciones marco, Inversiones, Actividades de innovación e Impactos. En las cuatro los registros murcianos son significativamente inferiores a los españoles. Baste con recordar que, según el RIS agregado (UE-27 = 100), en la edición de 2025 la posición nacional se cifra en 92,7 y la regional cae a 80,3. Este resultado implica que nuestra comunidad se ubique en la plaza 11ª entre las CCAA españolas y en la 157ª a escala europea.   

Ahora se ofrece una visión detallada de las cuatro dimensiones anteriores a través de los 12 ejes del RIS y de sus componentes más llamativos.

En el Gráfico 1 se proporcionan los datos más destacados de Condiciones marco e Inversiones. Poniendo el énfasis en nuestra comunidad:

  • Recursos humanos (105,7). El resultado se sitúa por encima de la media europea, lo que se debe a la fracción de la población entre 25 y 64 años que sigue cursos de formación continua, lo que en buena medida guarda relación con nuestra elevada tasa de paro.
  • Sistemas de investigación atractivos (81,2). Se registra un considerable descenso frente al anterior eje. Las notas de sus dos componentes –relacionados con el grado de internacionalización de las publicaciones científicas– se encuentran muy próximas a la media de este segundo vector.
  • Digitalización (126,9). Cota máxima en la docena de ejes del RIS regional por efecto de la elevada penetración de la banda ancha en todo el territorio español.
  • Financiación y apoyo (76,1). Un bajo nivel relativo de la ratio Gasto público en I+D interna en términos de PIB, ligeramente inferior al indicador nacional.
  • Inversión empresarial I+D+i (63,9). Los dos resultados –regional y español– son menores a los del eje anterior, pero en nuestra comunidad el diferencial relativo entre apoyo público e inversión empresarial se amplía considerablemente.
  • Uso empresarial de TIC (35,7). En torno a un tercio del dato de UE-27. Un registro devastador, debido a la ínfima fracción de empleo ocupado por especialistas TIC y, por ende, a la escasa utilización de este tipo de tecnologías.

En el Gráfico 2 se proporcionan los niveles relativos de las otras dos dimensiones en España y en la Región de Murcia. Operando de la misma forma que anteriormente:

  • PYMES innovadoras (47,5). El segundo registro más bajo de los doce ejes. Contempla el peso de las PYMES con innovaciones de producto y/o procesos de negocio. El resultado en esas dos vertientes es parejo, un poco mayor en las PYMES con innovación de producto.
  • Vínculos empresariales (76,0). Se refiere, básicamente, a la colaboración entre PYMES para abordar procesos innovadores. La nota mejora sensiblemente respecto al anterior eje, pero se sigue situando por debajo de la correspondiente al RIS agregado regional.
  • Activos de conocimiento (96,4). Es el único eje en el que nuestro resultado es superior al nacional. La nota de sus tres elementos integrantes es muy desigual. Muy baja en patentes, mejora sensiblemente en aplicaciones de diseño –pero sin alcanzar la media europea– y es sobresaliente en solicitudes de marcas al sobrepasar en un 50% al registro de UE-27.
  • Empleo y ventas (93,4). Concierne a las fracciones del empleo y de las ventas que generan las PYMES innovadoras. Curiosamente, tanto en España como en la Región de Murcia, esas proporciones son muy superiores en el empleo que en las ventas.
  • Comercio exterior (60,1). Parte de las exportaciones cubierta por productos de alto contenido tecnológico, con un bajo nivel relativo en los dos entornos considerados.
  • Sostenibilidad y productividad laboral (75,7). Eje compuesto por dos componentes muy diferenciados. El primero se refiere a la emisión de partículas contaminantes PM2.5 –procedentes de toda clase de combustiones– y el segundo a la productividad del trabajo. Ambos indicadores están sensiblemente alejados de la media europea y, por otra parte, con niveles relativos muy similares a la media de este último eje.

En suma, el RIS nos transmite una situación de la innovación caracterizada por importantes carencias en la Región de Murcia en el contexto de UE-27, entre las que cabe destacar las siguientes: a) Un sistema investigador manifiestamente mejorable; b) Niveles precarios en financiación e inversión en I+D+i, con mayor déficit en la vertiente empresarial; c) Un escaso uso empresarial de las TIC, debido en gran parte a la raquítica presencia de personal especializado; d) Precario peso de las PYMES innovadoras en el tejido productivo; e) Impacto reducido de los productos de alta tecnología en las exportaciones; y f) Escasa sostenibilidad ambiental y una baja productividad laboral.

Profundizamos en la perspectiva regional del European Innovation Scoreboard (EIS) de la Comisión Europea a través del Regional Innovation Scoreboard (RIS).

Este da cuenta en desempeño de su innovación de 241 regiones en el contexto de UE-27. Como es habitual, los resultados obtenidos se ofrecerán en términos relativos, es decir, ofreciendo los niveles regionales frente a la media europea (UE-27=100). En la extensión regional sigue vigente la clasificación establecida para los estados, que publicamos en el estudio del dato anterior.

Hay cuatro tipos de regiones:

a) Líderes: Con un EIS>125; por encima del 25% del registro de UE-27;

b) Fuertes: en la franja comprendida entre >100 y 125;

c) Moderadas: entre >70 y 100; y

d) Emergentes: igual o por debajo del 70%.

Lógicamente, hay una estrecha vinculación entre la caracterización de los estados y los resultados regionales, tal como se puede comprobar en la Tabla 1. La práctica totalidad de las regiones de Suecia, Dinamarca y Holanda constituyen territorios líderes y fuertes en innovación. En el otro extremo –Polonia, Bulgaria y Rumanía–, todas las regiones son moderadas y, sobre todo, emergentes. En lo que concierne a España, no hay ninguna comunidad que alcance la categoría de líder, aportando cinco al grupo de las fuertes y doce al de moderadas, mientras que Ceuta y Melilla se encuadran en las emergentes.

En el Gráfico 1 se muestran los resultados relativos en 2025 para nuestras 17 CCAA. En las comunidades que forman parte del grupo de las fuertes, Cataluña ocupa la primera posición, seguida de cerca por País Vasco y C. Madrid, situándose más rezagadas Navarra y C. Valenciana. Los puestos que ocupan en la ordenación europea –del 72 al 107– son más bien discretos. Téngase en cuenta que, como las regiones líderes se limitan a 38 (Tabla 1), hay 33 regiones por delante de Cataluña (72) en el grupo de las fuertes. En consonancia con la posición de España en el EIS, la mayor parte de las regiones españolas se clasifican como moderadas. El nivel relativo de la Región de Murcia (80,8) dista prácticamente un 20% de la media europea y cerca de un 15% de la española, razón por la cual se encuadra en el puesto 11 en la ordenación nacional, subiendo hasta el 157 en la europea. Posiciones mediocres que dictan una primera sentencia acerca del nivel de la innovación en nuestra comunidad.

En el Gráfico 2 se proporcionan los niveles relativos de las cuatro dimensiones en España y la Región de Murcia referentes a la edición de 2025. Brevemente:

  • En Condiciones marco, nuestra comunidad sobrepasa levemente la media de UE-27, pero dista más de diez puntos del registro español debido al efecto de niveles inferiores en los tres factores que configuran el contexto determinante de la innovación: Recursos humanos, Sistemas de investigación y Digitalización.
  • Inversiones es la dimensión con un mayor retraso a causa de un gasto público y empresarial en I+D muy alejado no sólo del registro europeo sino también del nacional. Asimismo, el uso empresarial de TIC arroja unos preocupantes resultados.
  • En Actividades de innovación la desventaja es evidente respecto a UE-27, pero el diferencial en relación con España se recorta sensiblemente. La mayor debilidad se manifiesta en el desempeño innovador de las PYMES.
  • Frente a la igualación del nivel español con el de UE-27 en impactos, el registro murciano apenas supera el 75% de la media europea. Las mayores fragilidades residen en el empleo de empresas innovadoras y en las exportaciones de alta y media tecnología.

Seguiremos profundizando más en próximas entregas, mediante el análisis de la posición relativa de la Región de Murcia en cada uno de los 12 ejes –tres por dimensión– que intervienen en el RIS.